Sientiendo al unísono

Hoy es el día 30 de lo que fue, tal vez para muchos de nosotros, el mes más extraño de nuestras vidas.

 Y el adjetivo “extraño” nunca había sonado tan acertado, tan justo; tal vez nunca como ahora había podido describir tan íntimamente este sentimiento colectivo que nos entra en el pecho, nos revuelca la tranquilidad y se desvanece en forma de suspiro mientras nos deja cuestionándonos la vida.

Se aparta de nosotros esa familiaridad que teníamos al vivir un mundo conocido, la cotidianidad que muchos odiaban, otros cuestionaban y de la que otros tantos huían … esa rutina que por mucho tiempo significó un enemigo invisible pero que hoy extrañamos.. y con qué nostalgia.

Tal vez toda esta locura solo llegó para recordarnos que hasta las cosas más simples no deben darse por sentado, que nuestro mundo como lo conocíamos puede cambiar en segundos.

Que somos vulnerables, pero que la humildad que nos da entenderlo nos convierte en sobrevivientes.

Que el control que acostumbrábamos a tener y que nos hacía sentir tan seguros es más esquivo de lo que jamás pensamos.

Que pensar en el futuro nos hace soñadores, pero que vivir en el presente nos hace héroes.

Aquí, llegamos al día 30 habiendo sentido miedo, angustia, habiendo pensado, replanteado, cuestionado, valorado y revaluado ( en algunos casos hasta llorado) …. sin muchos planes pero cargados de enseñanzas.

Recibimos un nuevo mes entendiendo la dimensión de la palabra zozobra, desasosiego, ansiedad, insomnio e incertidumbre…

Pero también redescubriendo el verdadero significado del término compartir, tolerar, valorar, agradecer, cooperar, solidarizarse y anhelar.

Aquí estamos, expectantes… estando todos lejos pero sintiendo al unísono.
 
V.

 

                                                             

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